Los peligros de la hipotermia en la pesca en alta mar
La pesca en alta mar expone al cuerpo a una combinación peligrosa de frío, viento, humedad y cansancio. Incluso durante una jornada soleada, el agua puede estar lo bastante fría para provocar una pérdida rápida de temperatura corporal si una persona cae por la borda o permanece mojada durante mucho tiempo.
La hipotermia aparece cuando el organismo pierde calor más deprisa de lo que puede producirlo. No hace falta quedar sumergido para sufrirla: la ropa húmeda, las salpicaduras constantes y el viento sobre la cubierta pueden enfriar progresivamente a cualquier pescador.
El riesgo aumenta cuando la tripulación se concentra en una captura, navega de madrugada o se aleja demasiado de la costa. El agotamiento, el consumo de alcohol, una mala previsión meteorológica y la falta de ropa adecuada pueden convertir un episodio de frío en una emergencia vital.
Reconocer las primeras señales y actuar sin demora es esencial. Una persona con hipotermia puede dejar de valorar correctamente su estado, perder coordinación y no comprender que necesita ayuda. Por eso, la prevención debe comenzar antes de embarcar y mantenerse durante toda la salida.
| Situación | Señales habituales | Respuesta prioritaria |
|---|---|---|
| Enfriamiento leve | Escalofríos, piel fría, torpeza y cansancio | Proteger del viento, retirar prendas mojadas y aislar |
| Hipotermia moderada | Habla confusa, somnolencia, respiración lenta y movimientos imprecisos | Pedir ayuda, mantener a la persona tumbada y calentarla gradualmente |
| Hipotermia grave | Ausencia de escalofríos, inconsciencia, pulso débil o respiración casi imperceptible | Llamar a emergencias, comprobar la respiración e iniciar RCP si procede |
Cómo pierde calor el cuerpo en el mar
El agua conduce el calor aproximadamente 25 veces mejor que el aire. Una caída al mar puede desencadenar primero una respuesta de choque por frío: respiraciones rápidas, jadeo involuntario, pánico y movimientos descontrolados. En esos primeros minutos, el peligro de inhalar agua es muy elevado.
Después, el cuerpo comienza a enfriarse de forma progresiva. El viento acelera la pérdida de calor al evaporar la humedad de la piel y de la ropa, mientras que permanecer inmóvil, estar herido o llevar prendas empapadas empeora la situación. La sensación térmica en cubierta puede ser mucho más baja que la temperatura indicada por el pronóstico.
La fatiga también desempeña un papel importante. Tras varias horas luchando con el oleaje, recogiendo aparejos o manejando el barco, el organismo dispone de menos energía para generar calor. El hambre y la deshidratación pueden intensificar la debilidad y dificultar una reacción rápida.
Señales que requieren una respuesta inmediata
Los primeros síntomas suelen confundirse con cansancio. Los escalofríos persistentes, los dedos torpes, la piel pálida, la dificultad para abrochar una cremallera y una sensación anormal de agotamiento indican que la persona necesita refugio y atención.
A medida que avanza el enfriamiento aparecen confusión, habla lenta, falta de coordinación, tropiezos y comportamientos extraños. La persona puede afirmar que se encuentra bien, quitarse ropa o negarse a recibir ayuda. Esa aparente resistencia no debe interpretarse como una decisión razonada.
En una fase grave, los escalofríos pueden desaparecer porque el cuerpo ya no consigue producir suficiente calor. La respiración se vuelve lenta, el pulso se debilita y puede producirse una pérdida de conocimiento. Toda sospecha seria exige contactar con los servicios de emergencia y preparar una evacuación.
Equipamiento para pescar con mayor seguridad
La protección empieza con un sistema de capas. Una prenda interior que evacúe la humedad, una capa térmica y una chaqueta impermeable y cortaviento ofrecen más seguridad que una sola prenda gruesa. El algodón resulta poco adecuado porque retiene el agua y tarda en secarse.
El chaleco salvavidas debe llevarse puesto, ajustado y homologado, no guardado en un compartimento. Para salidas con oleaje, frío intenso o pesca desde zonas expuestas, conviene valorar un traje de flotación o un traje de inmersión. Guantes, gorro, calcetines de repuesto y calzado antideslizante completan la protección.
En la embarcación deben existir mantas térmicas, ropa seca protegida en bolsas estancas, botiquín, linterna, radio o dispositivo de comunicación y medios para localizar a una persona en el agua. Revisar este material antes de zarpar evita descubrir su ausencia durante una emergencia.
Prevención antes de salir de puerto
La consulta del parte meteorológico debe incluir viento, temperatura del agua, oleaje, visibilidad y evolución prevista. Una mañana tranquila puede transformarse en una vuelta complicada si entra viento fuerte o se retrasa el regreso. El plan de navegación debe compartirse con alguien que permanezca en tierra.
También es importante establecer turnos de vigilancia y mantener la cubierta despejada de cabos, cajas y aparejos. La mayoría de las caídas por la borda ocurren cuando alguien se inclina demasiado, se desplaza deprisa o pierde el equilibrio al cobrar una pieza. Nunca conviene pescar de pie en una zona inestable sin apoyo seguro.
El alcohol reduce la percepción del frío y afecta al equilibrio, la coordinación y la capacidad de tomar decisiones. No protege contra la hipotermia. Comer de forma regular, beber líquidos y descansar ayuda a conservar energía durante jornadas largas, especialmente cuando la temperatura es baja.
Qué hacer tras una caída al agua
Si una persona cae por la borda, hay que avisar en voz alta, señalarla continuamente y lanzar un aro o elemento flotante. El patrón debe reducir la velocidad, maniobrar con prudencia y evitar que la víctima quede bajo la popa o cerca de la hélice. Saltar detrás de ella sin equipo ni plan puede crear una segunda víctima.
Al recuperar al pescador, se debe manipularlo con cuidado, mantenerlo en posición horizontal si está muy débil y retirarlo del viento. Hay que quitar la ropa mojada, secar el cuerpo y cubrirlo con mantas o prendas secas, protegiendo especialmente el tronco, la cabeza y el cuello.
No se debe frotar la piel, aplicar calor intenso directamente ni introducir a la persona en agua muy caliente. Tampoco conviene ofrecer bebidas a alguien somnoliento, inconsciente o con dificultad para tragar. Si está consciente y puede beber, pequeñas cantidades de una bebida templada y sin alcohol pueden ayudar mientras llega asistencia profesional.
Evacuación y atención de emergencia
Ante confusión marcada, pérdida de conocimiento, respiración anormal o exposición prolongada al agua fría, la comunicación con emergencias debe ser prioritaria. Hay que indicar la posición de la embarcación, el tiempo de exposición, el estado de la víctima y las condiciones del mar para facilitar el rescate.
Una persona aparentemente sin signos vitales puede seguir siendo recuperable porque el enfriamiento ralentiza las funciones del organismo. Se debe comprobar la respiración durante un tiempo suficiente y seguir las instrucciones del operador de emergencias. Si no respira con normalidad, hay que iniciar la reanimación cardiopulmonar y utilizar un desfibrilador si está disponible y es seguro hacerlo.
La hipotermia en el mar no siempre llega de forma repentina. A menudo comienza con manos torpes, escalofríos y decisiones poco claras que se ignoran por continuar pescando. Lo que todo aficionado debe recordar es sencillo: mantenerse seco, llevar protección térmica y chaleco, vigilar los primeros síntomas y actuar pronto puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.